domingo, 13 de mayo de 2012

Anne Rice y Eliphas Lévi

Nota aclaratoria: son paranoias mías, que les veo relación, puede ser que no tenga nada que ver.
PD1: Spoilers de la Reina de los condenados
PD2: tomado de la historia de la Magia de Eliphas Lévi.
PD3: Spoilers de la mansión Blackwood


"A esta altura entramos en contacto con uno de los más peligrosos se-cretos en el dominio de la Magia, que es la hipótesis más que probable concerniente a la existencia de las larvas fluídicas, conocidas en la antigua teurgia con el nombre de espíritus elementales. Algo se ha dicho sobre el particular en Dogma y Ritual de Alta Magia, y el infortunado Abate de Villars, que chanceaba con estas terribles revelaciones, pagó su impruden-cia con la vida. La razón de que el secreto es peligroso consiste en que linda con el gran arcano mágico. La verdad es que la invocación de espí-ritus elementales implica el poder de coagular fluidos mediante una proyec-ción de la Luz Astral, y este poder, así dirigido, puede producir solamente trastornos e infortunios, como se demostrará después. Mientras tanto, he aquí las bases de la hipótesis y la evidencia de su probabilidad: el espíritu está en todas partes y es el que anima la materia; vence la fuerza de gra-vedad, perfeccionando el vehículo que es su forma. Por doquier, alrededor de nosotros, vemos cómo la forma evoluciona con los instintos, hasta que se logra la inteligencia y la belleza; estos son esfuerzos de la luz atraída por el encanto del espíritu; son parte del misterio de la generación progre-siva y universal.
La luz es el medio eficiente de la forma y la vida, porque es movi-miento y calor. Cuando se fija y polariza en torno de un centro, produce un ser vivo y después extrae la sustancia dúctil necesaria para perfeccionarla y preservarla. Esta sustancia dúctil, en postrer análisis, está formada por tierra y agua y, con buena razón se denomina barro de la tierra, en la Biblia. Pero esta luz de ningún modo es espíritu, como lo creyeron los hierofantes de la India y todas las escuelas de la Goecia; es sólo instru-mento del espíritu. Tampoco es el cuerpo del protoplastos, aunque así lo consideraban los teurgos de la escuela de Alejandría. Es la primera mani-festación física del Aliento Divino. Dios lo crea eternamente, y el hombre, que está hecho a imagen de Dios, lo modifica y parece multiplicarlo.
Prometeo, dice la fábula clásica, luego de robar el fuego de los cielos, dio vida con él a imágenes formadas de tierra y agua, por cuyo crimen fue encadenado y destruido por Júpiter. Los espíritus elementales, dicen los cabalistas en sus libros más secretos, son hijos de la soledad de Adán, nacidos en sus sueños cuando ansiaba la mujer que Dios todavía no le había dado. Según Paracelso, la sangre perdida en períodos regulares por el sexo femenino y las emisiones nocturnas a que están sujetos los varones solteros durante el sueño pueblan el aire con fantasmas. El origen hipo-tético de las larvas, según los maestros, está aquí indicado con suficiente claridad y puede obviarse otra explicación.
Tales larvas tienen cuerpo aéreo formado de vapor de sangre, por cuya razón son atraídas hacia la sangre derramada y en la antigüedad se alimentaban con el humo de los sacrificios. Son los monstruosos engendros de pesadilla que se acostumbraba llamar íncubos y súcubos. Una vez condensados suficientemente como para ser visibles, son como vapor teñido
por el reflejo de una imagen; no tienen vida personal, pero imitan la del mago que los invoca, como la sombra remeda al cuerpo. Sobre todo se reúnen en torno de los idiotas y de las criaturas inmorales cuyo aislamiento los induce a hábitos irregulares. Como la cohesión de las partes es muy leve en sus cuerpos fantásticos, temen al aire libre, un gran fuego y, sobre todo, la punta de una espada. En un sentido, se convierten en apéndices vaporosos de los cuerpos reales de sus padres, puesto que sólo viven to-mando vida de quienes los crearon o de quienes se apoderaron de ellos mediante su invocación. Puede suceder de esta manera que si estas som-bras de cuerpos son heridas, resulta seriamente mutilado su padre, tal como el feto puede ser herido y desfigurado por la imaginación de su madre. El mundo está lleno de estos fenómenos, que justifican estas extra-ñas revelaciones y sólo pueden ser explicados por ellas.
Tales larvas extraen el calor vital de personas sanas y consumen rápi-damente a las débiles. De allí derivan los relatos de vampiros, cosas de terrífica realidad que se producen cada tanto, como es bien sabido. Esto explica, asimismo, porqué cuando estamos cerca de médiums, personas obsesionadas por las larvas, experimentamos un enfriamiento de la atmós-fera. Al ver que su existencia se debe a las ilusiones de la imaginación y a la divagación de los sentidos, tales criaturas jamás se manifiestan en presencia de una persona que pueda revelar el misterio de su nacimiento monstruoso."



Después de leer este pasaje de el capitulo de la cabala, noté cierto parecido con las historias de Anne Rice. Primero, cuando describen el origen de los espíritus elementales, recuerdo el inicio del germen vampirico, cuando un espíritu que se le mete a Akasha a través de unas pequeñas heridas que éste le causa. También este espíritu parece poseer las mismas características sobre la materia que describe Levi en su libro.
Ya en la mansión Blackwood, el fantasma del hermano gemelo no nacido de Tarquin, se hizo más fuerte cuando empezó a beber la sangre que bebía Tarquín cuando se volvió vampiro. También se le adjudican habilidades de hacerse visible y material, y que cambiaba de aspecto a la par que su hermano vivo.

Tiene mucho sentido, y para mi, enriquece la historia; si fuera verdad que Anne Rice consultó estos libros, me parece fabuloso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario